Lo que aprendí creando 10 startups

Un deporte extremo para los que no saben rendirse.

Durante tres años he estado creando startups, vuelvo constantemente al pasado para analizar el presente y proyectar el futuro. Reviso mis errores, buscando no volverlos a cometer y repaso las lecciones aprendidas.

Formar startups es un deporte extremo que requiere alta resiliencia y creatividad natural. La presión enorme a la que te sometes de forma voluntaria es indescriptible. Ahora imagina eso durante tres años seguidos, sin parar, viviendo todo tipo de emociones. Sin dudas, es una montaña rusa.

Recién acabo de cerrar CubaPod, la plataforma que impulsó el podcasting en Cuba durante más de un año operando. También estoy cerrando otras desde que comprendí el concepto del Ikigai. Ahora es momento de compartir los aprendizajes más importantes que he tenido.

No demores en lanzar, o mejor dicho, lanza rápido

De nada sirve estar un año creando un producto, como me sucedió con El Catre, que cada vez que estábamos por lanzarlo, se nos ocurrían cosas nuevas, en un arrebato de perfeccionismo. La conclusión al salir: estaba desgastado, problemas personales y de salud, demasiadas noches sin dormir. Finalmente renuncié.

Otro producto creado durante un año: FlowyCart, se volvió inviable.

Si un producto mínimo viable toma un año en crearse, no es mínimo ni viable.

Actualmente, a la velocidad que se mueve el mundo, no tienes tiempo de ser perfeccionista. Lanzas o mueres, así que identifica el MVP y lánzalo lo más simple posible para arrancar el ciclo de feedback, pivotear y mejora de forma progresiva.

Foto por Saffu en Unsplash

No todas las ideas merecen existir

Si eres un creador innato como yo, te vas a sentir tentado a ejecutar la mayoría -por no decir todas- de las ideas que te vengan a la cabeza. No lo hagas. No te compliques la existencia.

Lo más importante es encontrar tu Ikigai y solo ejecutar lo que puedas sostener a largo plazo, que te permita establecer un compromiso y que forme parte de la misión de tu vida.

Hay que aprender a decir NO, tanto a ideas propias como las de otros. La verdad es que la vida es una, y no tienes todo el tiempo del mundo para crear caóticamente como he venido haciendo.

Foto por Gemma Evans en Unsplash

Al principio, dos personas ya es demasiado

A menos que tu startup sea basada en VC (financiamiento de riesgo), lo mejor es crear el producto tú mismo o con un socio. Más de dos personas requieren coordinación, organización y financiamiento. Si son empleados, hay que pagarles. Y si son más de dos socios, vas a tener problemas.

Me baso en la experiencia, todas mis startups con más de dos socios han sido un desastre. Lee el Libro Negro del Emprendedor: la gente cambia de intereses y los llegas a conocer como no imaginabas, muchas veces para mal.

Si puedes arrancar tú solo o con el mínimo de personal necesario, mejor, no te compliques la vida.

ddFoto por Diana Polekhina en Unsplash

No lances un producto sin haber validado que alguien lo necesite

Que tengas una idea, no significa que cuando la lances, otros van a encontrarla útil. He creado varios productos que los he tenido que cerrar por poco uso. Es frustrante saber que perdiste el tiempo creando algo que solo te hacía falta a ti.

Lo mejor es hacer un estudio de mercado, encuestar potenciales usuarios/clientes en el nicho objetivo y determinar (con cierto nivel de incertidumbre) si hace falta o no el producto. Si ves que la demanda es baja, mi consejo es que no te lances a crearlo.

Foto por Daniel Mingook Kim en Unsplash

Sin un modelo de negocio, tu startup muere

Suena evidente, pero me pasó con dos startups, una de ellas: CubaPod. Un año y tanto operando y nuestro principal error fue comenzarla sin fines de lucro, sin pensar cómo la mantendríamos en el futuro.

Todo tiene costos inherentes de operación, mantenimiento, infraestructura, salarios, proveedores, etc. Sin fuentes de ingreso que permitan cubrir los gastos y obtener utilidades, eventualmente te asfixias y terminas cerrando.

Si no tienes dinero o alguien que te financie, jamás lances algo sin fines de lucro. Bill Gates creó su fundación luego de ser multimillonario, no antes.

Foto por Sahand Hoseini en Unsplash

No trabajes más de la cuenta

Quemarte en sprints eternos no sirve, solo te cansa. Si te cansas, la mente produce menos y el cuerpo también. Necesitas dormir, tener una rutina de vida estable, escuchar música, tener ocio, salir, tomarte vacaciones.

Trabajar como un animal solo me ha servido para desgastarme. Ahora recién me estoy recuperando desde que me doy más tiempo para mí mismo. Fueron tres años bien jodidos. No lo hagas, mejor tómate un día a la vez, nada merece que te sobreexplotes.

Foto por Fabian Oelkers en Unsplash

Cuidado con el “porno emprendedor”

Las frases motivacionales, academias de emprendimiento, cursos, coaches, etc. Mucho cuidado. Es buena idea consumir ese contenido hasta un punto, si consumes más de lo que eres capaz de llevar a la práctica, caes en un ciclo hormonal que te mantiene inmóvil, sin ejecutar. El cerebro se acomoda por la sensación de placer que provocan estos materiales. No te acomodes nunca, debes ejecutar.

De nada sirve ver la clásica postal que dice “Lucha por tus sueños, tú puedes” y que luego no hagas nada.

La práctica importa más que la teoría

He leído muchísimo sobre modelos de negocio, metodologías, historias de vida de emprendedores y todo lo relacionado con este tema. En la práctica, cada historia es diferente. Te va a tocar vivir tu propia historia, en circunstancias únicas e irrepetibles.

Por mucho que leas, tienes que ser capaz de adaptarte al momento y jugar de acuerdo a tu contexto actual. Tus decisiones y acciones deberán corresponder a tu momento de vida. Si le das demasiada importancia a la teoría por encima de lo que estás viviendo, cometes el serio error de negar tu propia experiencia personal, que potencialmente puede aportar algo nuevo a la humanidad.

La teoría se hizo para conocerla, romperla si es necesario y añadir tus propias consideraciones. Nada está escrito, todo cambia.

Foto por NEW DATA SERVICES en Unsplash

Un proyecto a la vez, o como mucho, dos

Ya pasé por esto, era de los que estaba ejecutando dos y tres ideas a la vez. ERROR. Enorme error. Hacer esto solo te vuelve improductivo y hará que alguno de los proyectos falle, por no decir todos.

Esto tiene mucho que ver con la idea de que “no todas las ideas merecen existir”. Es mejor trabajar en serie que en paralelo, somos seres monotareas aunque creamos que no, funcionamos mejor de esa manera.

Foto por Charles Deluvio en Unsplash

Vale la pena crear en público

Los productos que se crean en público (#BuildInPublic) van conformando una comunidad incluso antes de lanzar y te ayudan a mejorar con el feedback constante de la audiencia. Sirve para documentar la historia de tu proyecto, la gente nota el esfuerzo, atraes talento para el equipo, te posicionas como experto, generas confianza, entre otras ventajas.

Establecer una conexión emocional con los usuarios y potenciales clientes es importante para aumentar las probabilidades de éxito. Si te interesa, tengo un artículo completo dedicado a cómo crear tu startup públicamente.

buildinpublic.com/@lugodev

Medirlo todo es crucial

Si no te planteas objetivos medibles y verificas que se están cumpliendo, vas hacia la deriva como un vote sin remos que se deja llevar por el viento. Tienes que medirlo todo: las visitas, los clics, cómo interactúan tus usuarios, qué tan rápido crece tu plataforma, todo.

Mientras más datos puedas recopilar (sin violar la privacidad de las personas), mejor. Los datos compilados ofrecen información, la información bien interpretada, genera conocimiento. El conocimiento permite tomar decisiones.

Pirámide del conocimiento

No vendas el producto, vende el problema que resuelves

A la gente no le interesa el producto. La gente solo se preocupa por sí misma. Si les dices “esta impresora es fantástica, tiene lo último en tecnología” dirán “meh”… Sí, está buena, ¿y qué? Pero si les dices: “Con esta impresora, ya no tendrás que preocuparte porque se atasque el papel”, te la van a comprar.

La gente no compra productos, compra soluciones a problemas.

Foto por Riccardo Annandale en Unsplash

Tener competencia está bien

No te preocupes o enfoques demasiado en la competencia, hay mercado para todos. Podemos convivir. Incluso, es positivo tener competidores. Al final del día, lo que más importa es que compitas contra ti mismo e intentes ser tu mejor versión.

No vivas pensando en el otro. Míralo de vez en cuando, pero vuelve a tu rutina de mejorarte de forma progresiva.

Foto por Maico Amorim en Unsplash

Si te hacen una oferta, vende

Pude vender varias startups y dije que no. Luego se fueron a la quiebra y me quedé sin nada, y tuve que empezar desde cero. Mejor toma el capital y úsalo para crear algo mejor.

Mira lo que le pasó a Clubhouse con Twitter, no quisieron vender y ahora Twitter se los comió literalmente con los Spaces. Si viene un pez más grande a querer comprar, tú vende.

Foto por Chris Liverani en Unsplash

No te aferres a nada

Con el tiempo, he tenido que aprender a dejar ir. Por mucho que ames ese producto, si ya no funciona, déjalo ir y pasa a otra cosa. Le pasó a Freddy con Cristalab, si no llega a cerrarlo para enfocarse en crear Platzi, hoy no existiría esa empresa que generado impacto a nivel mundial.

Foto por Paul Gilmore en Unsplash

Emprender requiere libertad

Viviendo en Cuba en estos tres años, he tenido éxito porque soy demasiado insistente y no me rindo. Pero he tenido muchísimo más fracaso. Estoy convencido de que en un país con las condiciones adecuadas, tanto a nivel fiscal y legal, como cultural, podría haber avanzado enormemente.

Cuba está llena de fracasos por la cuestión circunstancial, tercermundista y la naturaleza anti-creativa de su diseño como país. Es mejor irse a una sociedad capitalista y libre para poder crear, enfocándote en los problemas reales de cualquier persona normal del mundo.

Foto por Yibei Geng en Unsplash

Se aprende mucho formando startups, cada día descubro algo nuevo y me encanta compartirlo con los demás. Suscríbete a mi newsletter sobre startups y creatividad.

Publicado originalmente el 1ro de octubre del 2021 en Medium.